sábado, 17 de marzo de 2012

El estilo de la mujer nacionalista

    
«El motor principal del ambiente creado por la propaganda y los medios de comunicación es la moda, actualmente un imperio económico con beneficios astronómicos gracias a la expansión de la típica imagen de “mujer objeto” o “mujer maniquí”, impuesta con éxito mediante la anulación de la verdadera mujer tras introducirla en una vorágine descendente de vanidades y frivolidades. La mujer de hoy, esclava de la moda, ha perdido su personalidad e incluso su propia dignidad, pero sobre todo esa íntima cualidad femenina que la hace guardarse ante los demás y diferenciarse en su forma de ser, pues la tendencia generalizada es la uniformización haciendo que todas las mujeres usen los mismos detalles, los mismos adornos y ropas – por no decir “disfraces” -, vaciándolas interiormente. Como resultado tenemos a la mujer muñeca, que no sirve nada más que para lucir un bonito vestido, probar una serie de peinados y tintes ininterrumpidamente y, en suma, brillar ante los ojos de los demás, aunque ese brillo no sea de oro sino de latón. A esta mujer pendiente de la moda la absorbe un afán de lujo desbordado, y tal es en muchos casos el principal motivo por el que tanto el hombre como la mujer se ven obligados a aportar un sueldo al hogar, pues es costoso mantener tal estilo de vida, sobre todo si tenemos en cuenta que “estar a la moda” no se refiere únicamente a la indumentaria sino que abarca también determinadas actitudes, como viajar en vacaciones, renovar el mobiliario cada cierto tiempo, comer fuera los fines de semana o disponer del último modelo en telefonía móvil.
    
Frente a semejante situación, nosotros consideramos del todo necesario que la mujer recupere y mantenga un auténtico aspecto femenino, tanto por ella misma como para llegar a constituir un ejemplo ante sus iguales, que verán en ella el mejor modelo a seguir. Hoy en día más que nunca, hay que procurar que el aspecto exterior sea un reflejo fiel del interior, pues si verdaderamente se es portadora de unos valores y se vive de acuerdo con unos principios en los que se cree firmemente, entonces debe resultar inconcebible llevar a diario una indumentaria – que es lo que a primera vista nos da una idea general de la personalidad del individuo – que está en evidente oposición con dichos valores. Es por ello que nos resulta harto difícil asimilar el hecho de haber conocido mujeres que dicen estar en contra del actual estado de decadencia que atravesamos, y al tiempo que parecer estar expresándose con total sinceridad observamos sin embargo que exhiben con cierto orgullo tatuajes y pendientes en múltiples zonas de su cuerpo, creen lucir su figura con unos ajustados pantalones vaqueros y sujetan en una mano una botella de cerveza mientras con la otra sostienen con “estilo” un cigarrillo de marca americana; y nosotros nos preguntamos, ¿en verdad hemos alcanzado tal grado de aturdimiento que ya no se llega siquiera a reconocer los síntomas más evidentes de la propia decadencia? Las repetidas ocasiones en que tiene lugar una situación como la anteriormente referida parecen indicar que así es».
   
Tratado para la educación de la progenie. VVAA. Camzo, Alicante, 2010, págs. 126-129.

13 comentarios:

  1. He aquí una imagen de “la moderna mujer que todo lo puede”:

    http://noticias.prodigy.msn.com/internacional/fotos-mujeres-de-armas-tomar?page=3

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  2. Santa razón. Mi pregunta es: ¿de qué modo puede uno intentar cambiar esto?

    Es un problema GRAVE de conducta. No sólo dejarse llevar por la apariencia sino también caer en ese error, de aparentar y no ser.

    Cierto es que las formas de una mujer pueden hacerla más atractiva a primera vista, pero creo que lo que determina a una persona es su personalidad. Y no por ser menos "moderna" va a ser menos atractiva físicamente. Irónicamente muchas modelos o famosillas suelen estar hasta las cejas de maquillaje o Photoshop, y luego al natural resultan ser (comparado con lo que aparentaban) una cagada de pato.

    El error está en poner por encima la cáscara e intentar esconder la nuez.
    Es horripilante ver cómo la ANOREXIA se pone en el primer escalón de la "belleza".
    Esto además genera que muchos idealicen estas modas. Adorando a un becerro de oro que acaba trayendo la desgracia.

    Nos hemos convertido en muñequitos que sólo valemos si tenemos accesorios y complementos. ¿Cómo se explica que el tener un pendiente haga más atractiva a una persona? Es de locos.

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  3. ¿Juguetes? ¡Bah! Esto es directo:

    http://www.elmundo.es/elmundo/2009/11/13/internacional/1258100873.html

    También existen sitios así en Miami, Bogotá, Buenos Aires, etc. Claro, todo propiciado por la iniciativa de “las exitosas mujeres de negocios”.

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  4. La anorexía es una enfermedad en gran parte creada gracias al prototipo de mujer promocionado ,durante hace ya unos años, por diseñadores de moda homosexuales y misóginos, a ellos no les gustan las mujeres, por eso las afean.


    ¿Cambiar esto?

    Es imposible, solo hay que resistir y ser coherentes en nuestra convicciones hasta que todo de derrumbe, que en ello está.

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  5. Serk, yo es que a estas modernas no las veo ni guapas.

    Lo cual me tranquiliza, ya que soy un firme defensor de que la cara es el espejo del alma y de que la belleza y la bondad suelen ir unidas.

    Mi pregunta es: ¿de qué modo puede uno intentar cambiar esto?

    Coincido con A.J. Nunca una macro-ideología (llamémosle "igualitarista", en sentido locchiano) fue tan poderosa y pudo conformar tanto las mentes. Nosotros, los de la ideología enemiga, los "sobrehumanistas" tenemos que esforzarnos en crecer y en ejercitarnos políticamente para estar bien preparados el día del inevitable derrumbe (comparo la ideología igualitarista con unas termitas que están horadando el edificio de madera llamado Occidente).

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  6. Con un vestido conservador cualquiera puede disfrazarse de mujer decente. Pero, ¿y a la hora de ir a la playa? Allí sí que es imposible distinguir las “damas” de las rameras.
    Claro, nada mejor que un topless, para tomar un buen bronceado antillano.

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  7. Pero, ¿y a la hora de ir a la playa? Allí sí que es imposible distinguir las “damas” de las rameras.

    No soy de los que se escandalizan por el hecho de darle alegría a los ojos. Siempre y cuando se muestre respeto a la susodicha. Quiero decir, que no se sea grosero.

    No quiero (ni soy) ser fundamentalista pero personalmente le doy mucha importancia a la personalidad y a la confianza.

    Por esquematizarlo, dividiría esto en tres pasos:
    1. Físico. Atrae físicamente, la mujer entra por los ojos.
    2. Personalidad. Saber qué piensa y cómo es. Aquí distinguimos de las "damas" y las "rameras".
    3. Confianza.

    (Como véis me tomo el lujo de responder a un comentarista jeje)

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  8. León Riente dice.
    Lo cual me tranquiliza, ya que soy un firme defensor de que la cara es el espejo del alma y de que la belleza y la bondad suelen ir unidas.

    León con esta reflexión pones el dedo en la llaga. Aristóteles recoge de Platón la verdad sobre la Belleza que dice. Lo bello y lo hermoso es, lo que siendo bueno por ser lo es, deleitable.
    Estas brujas lo único que inspiran, es repulsión. Salvo que tengas el gusto atrofiado o pervertido.
    Un saludo a todos

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  9. Serk

    No soy de los que se escandalizan por el hecho de darle alegría a los ojos. Siempre y cuando se muestre respeto a la susodicha. Quiero decir, que no se sea grosero.

    Te doy la razón en que el hombre no debe ser grosero, tan sólo, si procede, practicar la indiferencia. Pero yo creo que las primeras que no tienen que ser groseras son ellas. Y ciertas vestimentas y ciertos modos son groseros per se. Como comenté en las Orientaciones:

    "Sí a las buenas maneras, tenéis que desbastaros: fuera esa voz ronca, no más tacos hablando, no fuméis, ni se os ocurra beber alcohol (las mujeres lejos del vino), cuidado con abrir tanto las piernas al sentaros y atención a la ropa, evitando en lo posible los pantalones, bajando un poco la falda (no os preocupéis que tal y como está la moda hay margen) y subiendo un poco el escote. En una frase: no seáis groseras.
    ____

    Ottorino

    Siempre tan atento a los matices. Bien.
    Tienes razón: yo hacía referencia a una verdad "griega".

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  10. ¿y si esa mujer maniquí es feliz?
    Ninguno de vosotros se lo ha preguntado?...
    Este texto no va a ninguna parte, sinceramente... es una mierdaXD

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  11. Me importa una mierda si la mujer-maniquí es "feliz".

    La única auténtica felicidad que le es lícito conocer a la mujer es la obediencia y la aspiración a dar a luz al superhombre.

    Y la mujer tiene que obedecer y tiene que encontrar una profundidad para su superficie.

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    Respuestas
    1. Apreciado Leon Riente, con perdón, pero.. ¿PERO QUÉ MIERDA ES ESO? Ya me llamó la atención aquello de "la mujer aria es la que dará a luz al superhombre" en su texto "Manual para el enderezamiento de señoritas", pero decir que la auténtica felicidad es LA OBEDIENCIA me parece grotesco. A veces me descoloca usted sobremanera. Con lo fácil que era rebatir lo de que "si esa mujer maniquí es feliz" diciendo que es una felicidad prefabricada y sin enraizamiento. Me gustaría que intentara explicar o fundamentar eso de "la obediencia".

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  12. "¿y si esa mujer maniquí es feliz?
    Ninguno de vosotros se lo ha preguntado?...


    Ése es un "bienestar digno de lástima", como lo dijo Nietzsche.

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