domingo, 8 de julio de 2012

Fundamentos de biopolítica: textos y análisis. La presión demográfica. El espacio vital


«49. LA PRESIÓN DEMOGRÁFICA
    
No siempre todos los conjuntos sociales que constituyen una Comunidad evolucionan, desde el punto de vista demográfico, con un ritmo uniforme. Lo normal, por el contrario, es que tales o cuales comunidades intermedias o estratos sociales crezcan numéricamente por razones que les son propias mientras que otros se estancan o hasta retroceden. Los conjuntos en proceso ascendente presionan entonces los demás en tren de conquista pacífica de su territorio, sus fuentes de abastecimiento o su poderío. Es éste uno de los factores de las migraciones internas. Conjuntos de densidad distinta tienden naturalmente a conseguir un equilibrio global por compensación, pero con la resistencia de los más favorecidos en cuanto a la relación existente entre producción y consumo. Todo conjunto social en crecimiento numérico ejerce, en virtud de su volumen de población, una presión demográfica sobre otros, menos pujantes en este campo, cuando niños, productos de un aumento anterior de los nacimientos, llegan a la edad adulta. Tal conjunto pasa así por dos estadios sucesivos. En un primer tiempo, crece su población pasiva, a expensas del nivel de vida. En un segundo tiempo, aumenta su población activa, la que necesita de más territorio y/o materias primas, si se trata de una comunidad geosocial, y, en todos los casos, implica mayor poderío. Dentro de la Comunidad, los antagonismos demográficos constituyen, por lo tanto, fenómenos normales. El volumen de población es una de las fuerzas que intervienen naturalmente en la dinámica social. De ahí la siguiente contradicción: por un lado las comunidades geosociales están lógicamente limitadas en su crecimiento por la densidad demográfica óptima que corresponde a su territorio y su nivel técnico; pero, por otro lado, una población excesiva desde este último punto de vista resulta útil como factor de presión y, por lo tanto, de afirmación y hasta imprescindible para resistir las presiones externas de la misma naturaleza. En realidad, tal contradicción proviene de nuestra definición de la densidad demográfica óptima en la cual introducimos el factor consumo máximo deseable y posible. Si se reduce el grado de satisfacción de las necesidades teóricas sin llegar a perjudicar el potencial humano, la densidad de población puede aumentar por encima de su nivel óptimo. El sacrificio de una parte superflua del consumo permite así el acrecentamiento del poderío de la comunidad, sin consecuencias patológicas».

Fundamentos de biopolítica. Jaime María de Mahieu. Centro editor argentino, Buenos Aires, 1968, págs. 92-93.
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«50. EL ESPACIO VITAL
    
Lo antedicho vale, por supuesto, para las Comunidades autónomas en sus eventuales confrontaciones de fuerza. Las que poseen una densidad demográfica superior al nivel óptimo buscan restablecer el equilibrio mediante la emigración o la conquista de más territorio. Lo cual no se puede lograr sino por la invasión, pacífica o bélica, de tierras ajenas de densidad de población inferior. Tal comprobación nos obliga a completar, con un nuevo enfoque del problema, nuestros análisis anteriores en los cuales hemos partido del territorio para llegar al concepto de densidad óptima de población. El método así adoptado no es arbitrario, pues responde a la realidad natural del equilibrio ecológico. Pero no se nos escapa que se puede tanto definir el volumen de población deseable en función del espacio disponible como calcular el espacio necesario a partir de un volumen de población dado. En la teoría, este segundo procedimiento es más satisfactorio, ya que el hombre priva naturalmente sobre su marco geográfico. Pero, en la práctica, no siempre se adecúa a las posibilidades reales. El espacio de una Comunidad generalmente no es extensible, aunque sí, a veces, el territorio útil que nuevas técnicas permiten ampliar a expensas de zonas anteriormente inaprovechables, y los territorios de menor densidad demográfica no siempre están abiertos a la inmigración ni, menos, disponibles para un traspaso de soberanía. De ahí los conflictos bélicos que, en determinadas circunstancias, se producen entre Comunidades superpobladas y otras de densidad de población inferior al punto óptimo que corresponde, si no a su propio nivel técnico, por lo menos al de las primeras. Partiendo, pues, de la población, podemos determinar cuál es el territorio que es indispensable a una Comunidad para que goce de una densidad demográfica óptima y, por lo tanto, pueda afirmarse plenamente. La posesión y eventualmente, dentro de las disponibilidades existentes, la conquista de tal espacio vital corresponde, pues, a un derecho natural. Lo que no significa ni que la concreción de dicho derecho vaya de por sí ni que su existencia elimine necesariamente el derecho de la misma naturaleza que pueda pertenecer a otra Comunidad de población menos densa. No olvidemos, en efecto, que la densidad demográfica óptima es relativa al nivel técnico y aumenta con él. Una Comunidad de economía agropecuaria, por ejemplo, necesita de un territorio que otra, industrializada, considerará semi vacío. La Alemania de 1941 buscaba su espacio vital en la Unión Soviética, de población mucho menos densa. Sin embargo, no le sobraba espacio a este último país cuya densidad óptima era, en razón de un nivel técnico inferior, mucho más baja que la del Reich. De ahí un conflicto de derechos naturales, no menos respetables el uno que el otro si dejamos a un lado consideraciones cualitativas de otra índole. El ejemplo de Alemania es el más indicado para mostrar cuán relativo es el espacio vital. Con una densidad de población superior a la de preguerra, su zona occidental se ha convertido en una tierra de inmigración: su progreso técnico ha hecho subir su densidad óptima hasta el punto que su población actual le resulta insuficiente. Sin duda el desequilibrio demográfico interno, consecuencia de la guerra, contribuye a acrecentar el fenómeno. Pero no es su única causa ni siquiera su causa principal, pues naciones como Suiza y Suecia, que permanecieron al margen del conflicto, también importan mano de obra».

Fundamentos de biopolítica. Jaime María de Mahieu. Centro editor argentino, Buenos Aires, 1968, págs. 93-95.

3 comentarios:

  1. Es poco probable que nos convenga la manera de cómo es utilizado el problema de los derechos humanos en el contexto internacional. Lo primero es que EE.UU. y otros países occidentales tratan de usurpar los expedientes de defensa de derechos, politizarlos completamente y usarlos como el método de presión. No toleran la crítica, la perciben con mucha susceptibilidad.

    Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/39720-Rusia-en-un-mundo-cambiante%2C-un-art%C3%ADculo-de-Vlad%C3%ADmir-Putin

    Si a alguien no le gusta, que le reclamen a Vladímir Putin. Yo ni quito ni pongo.

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  2. La denuncia que hace Putin en ese fragmento es justa, Joana, pero en política internacional el tema recurrente de los derechos humanos no es sino material propagandístico al servicio de unos y otros intereses. Pruebas hay miles y como muestra: ¿la situación de derechos humanos en Libia era peor que la existente en el Sáhara Occidental? Evidentemente no, con una Libia dictatorial pero con un índice de desarrollo humano ligeramente inferior al de Portugal frente a un Sáhara Occidental ocupado por otro estado y con una buena parte de su población refugiada en un tercer estado. Pero la organización terrorista OTAN y los estados que la conforman no tuvieron reparo en utilizar el argumento de los derechos humanos para hacer la política que les interesaba (a los intereses anglo-estadounidense; España no gana nada con el cambio).

    Pero la cuestión concreta de estos dos artículos es que, a medio plazo, más allá supuestos de derechos internacionales, es la combinación de elementos de naturaleza en absoluto jurídica (relación entre cantidad de población y espacio de cada estado = densidad de población, desarrollo tecnológico de cada estado) los que terminan dirimiendo disputas.

    El punto fuerte del segundo artículo es éste:

    Partiendo, pues, de la población, podemos determinar cuál es el territorio que es indispensable a una Comunidad para que goce de una densidad demográfica óptima y, por lo tanto, pueda afirmarse plenamente. La posesión y eventualmente, dentro de las disponibilidades existentes, la conquista de tal espacio vital corresponde, pues, a un derecho natural. Lo que no significa ni que la concreción de dicho derecho vaya de por sí ni que su existencia elimine necesariamente el derecho de la misma naturaleza que pueda pertenecer a otra Comunidad de población menos densa.

    O lo que es lo mismo: en geopolítica no hay derecho a sino capacidad de.

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  3. Cuando uno ejecuta un ordenador, ve un programa ahí funcionando. Por ejemplo, un navegador. Eso es una abstracción encima de otra abstracción, encima de otra más, sumando en total unos cuantos niveles. En realidad, lo que existe en realidad a nivel físico son electrones moviéndose entre transistores.

    Bueno, pues la tecnología de la que se habla en este artículo es una abstracción, y el dinero es otra abstracción. Lo que existe en realidad es energía barata disponible, y se está acabando. Esa es la causa del derrumbe definitivo de la tecnificada, artificial, antinatural y deshumanizada sociedad occidental.

    ***

    Frannewassos es el borregazo tipo, o uno bastante llamativo: Una clase de individuo mediocre, INSULSO, que no llama la atención, hasta el punto de que no se sabe si es amigo o enemigo hasta que te acusa de no sé qué en un blog amiguito suyo. Hasta ese momento, su absoluta insulsez y el aburrimiento que provoca te demuestra que es alguien que no deja huella, ni para bien ni para mal, de lo interiorizado y asimilado que tiene en su fuero interno el concepto de hombre-masa, el concepto de perder la propia individualidad para pasar disimulado en la masa del rebaño.

    ***

    ¿Dónde estaba el servidor de EuropaNS? Porque si estaba en España no me extraña que lo hayan cerrado. Blogger y Wordpress están en EE.UU., y ahí sigue habiendo algo más de libertad de expresión.

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