miércoles, 17 de julio de 2013

Economía política de los antifascistas de extrema izquierda, sharperos y “guarros”


El antifascismo es un fragmento ideológico de amplio alcance que hoy domina al conjunto económico, político y social. Todo el mundo es antifascista, todos excepto los “fascistas” lo son, todos, de cualquier tendencia política. Históricamente, el antifascismo fue una estrategia soviética de lucha contra el fascismo que vino a sustituir a la anterior maniobra, ya fracasada, de los frentes populares. La creación de éstos fue aprobada por el Komintern en 1935 y pretendía la unión de comunistas con socialistas y otras fuerzas de izquierda. La estrategia del antifascismo trata, en cambio, de aglutinar a toda la oposición al fascismo, incluida la oposición burguesa. Involuntariamente supone el reconocimiento de que marxismo y liberalismo proceden de una misma cosmovisión. Políticamente prestó grandes servicios al bolchevismo de la época, aunque posteriormente las burguesías de Estados Unidos y del oeste europeo lo consideraron también útil para ellas. En ambos casos toma la forma citada de fragmento ideológico de amplio alcance, un mínimo común denominador de todas las ideologías no fascistas y no superhumanistas. El antifascismo no es en absoluto patrimonio de la extrema izquierda, ni de los sharperos o “guarros” (término coloquial ganado a pulso por éstos a fuerza de no lavarse y de utilizar un vestuario andrajoso), aunque estos elementos sí han hecho algo único con el antifascismo, que se comentará más abajo. El antifascismo es uno de los fundamentos ideológicos de este régimen y de esta sociedad. No descubro nada si afirmo que en Wall Street son antifascistas, tanto como en la sede de Izquierda Unida.
     
Siendo esto así, hay, no obstante, determinados tipejos que lucen ostentosamente la denominación política de antifascistas. Son los mencionados antifascistas de extrema izquierda, elementos también conocidos como sharperos o “guarros” que, a falta de identificación nítida con alguna ideología política de izquierda concreta (socialdemocracia, comunismo, anarquismo, etcétera), la cual parece quedarles grande, se autodenominan antifascistas. Carece el antifascismo de extrema izquierda de un corpus teórico, con sus obras y sus autores característicos (algo que les da igual, pues esta gente no lee), así como de un modelo particular de sociedad que plantear y una forma de alcanzarla, como es el caso de los comunistas, o el de los anarquistas. El mismo análisis léxico revela que son puramente reactivos (antifascistas), no teniendo nada que ofrecer en términos de construcción o de creación social. A falta de una ideología propia, toman en la década de 1970 este fragmento ideológico creado por los comunistas soviéticos como estrategia política en un contexto determinado de la década de 1940, reciclado por la burguesía posteriormente, y hoy útil como unificador de toda ideología política conforme con el régimen, como si de una ideología política genuina se tratara. Para estos obtusos, que parcialmente terminan configurando una especie de subcultura juvenil, es más que suficiente. En la izquierda, quien no vale para otra cosa se hace antifascista.
    
Entonces queda explicar el relativo éxito del antifascismo de extrema izquierda, el hecho de que semejante impostura no se haya disuelto sin más. Creo que su éxito está en la utilidad que los antifascistas de extrema izquierda tienen para los actuales regímenes del centro y oeste europeo, amalgama de liberalismo económico y socialdemocracia política y social. ¿Para qué sirven esta particular ideología sin textos, sin teóricos y sin propuestas positivas, y los adscritos a ella?
    
La democracia burguesa actual (dictadura democrática para sus enemigos) debe garantizar sobre el papel una serie de derechos civiles y políticos para ser llamada democrática. Frente a la disidencia real, la policía de los estados organizados según el modelo de democracia burguesa no puede hacer ciertas cosas que este estado necesita hacer, sin contradecir flagrantemente este conjunto de garantías. Los antifascistas de extrema izquierda son los encargados de hacerles este trabajo sucio a los respetables antifascistas liberales y socialdemócratas. Puede decirse que los antifascistas de extrema izquierda son una policía alternativa de la que se dotan los regímenes burgueses demoliberales. Esto lo comenté en otra ocasión. Si un grupo auténticamente nacionalista y disidente convoca un acto de tipo pacífico y legal y logra las autorizaciones, en virtud de los derechos políticos de que el sistema se ha dotado, no puede el gobierno enviar a la policía a disolverlo sin entrar en contradicción evidente consigo mismo. Pero sí puede “disponer” de grupúsculos de antifascistas de extrema izquierda para que acudan a reventar el acto. Los sharperos le hacen a la burguesía ese trabajo policial. ¿Y cómo dispone el régimen de estos elementos? Por la propia obsesión de estos individuos hacia los “fascistas”, el régimen no necesita hacer nada para que los guarros actúen. No obstante, algunos de estos infames al servicio del capital, organizados como asociaciones culturales, reciben subvenciones. Por otro lado, la mayoría de estos hechos de gamberrismo político consistente en reventar actos políticos legales de la disidencia, suelen quedar impunes.
    
Los antifascistas de extrema izquierda, amparados en la buena prensa de la que disfrutan (los medios del régimen les miman) y que les da un plus de legitimidad, saturan políticamente determinados barrios de muchas ciudades. Logran con eso apartar de la auténtica disidencia, que siempre es nacionalista y antiglobalizadora, a jóvenes que por situación objetiva de opresión y represión por parte del régimen serían candidatos a nutrirla. En lugar de eso, convertidos en los sirvientes de la burguesía, fortalecen las filas de la pseudo-oposición que representa el antifascismo de extrema izquierda, con su izquierdismo carente de táctica y estrategia, su xenomanía, su endofobia y su característica y repugnante apología del consumo de drogas, elementos todos que refuerzan al sistema. No quiero decir con esto que entre los antifascistas de extrema izquierda no haya numerosos miembros de origen burgués, un elemento característico y que sería interesante analizar. Pero cualquiera que conozca el ambiente de la juventud fascista y de la juventud antifascista podrá constatar que en parte está integrada por personas en situación social similar, personas que comparten una misma clase social trabajadora y un mismo territorio.
   
Los antifascistas de extrema izquierda están obsesionados, como se ha dicho, con los “fascistas”, que son denigrados y criminalizados con la impunidad de la que solo disfruta el que es útil al régimen. Con ello, en la medida de sus posibilidades, distraen la atención de la gente a la hora de que ésta pueda identificar a los responsables de la degradación (o intensificación del capitalismo) actual en las naciones de Europa. Aquí hemos denunciado repetidamente quiénes son éstos: multinacionales, financieros internacionales, traficantes de la Bolsa y todo el entramado político-social a su servicio (en España hablamos del conjunto de partidos del arco parlamentario y de sus detestables políticos profesionales, desde Otegui hasta Rajoy, con sus privilegios y sus autonomías, de las inmundas patronales, de los nauseabundos sindicatos amarillos, de las grotescas ONGs inmigracionistas empeñadas en destruir nuestra autoctonía, etcétera).
     
Otro servicio de los antifascistas de extrema izquierda, quizás el más importante, es que mantienen en el imaginario colectivo, escenificándola, la continuidad de la lucha fascismo/antifascismo, tan necesaria en unas sociedades edificadas sobre el consenso antifascista. Parece que se quiere transmitir que si hay antifascistas permanentemente en lucha es porque hay siempre malvados fascistas dispuestos a atacar a la sociedad y a su magnífico ordenamiento político democrático. Y esto hay que escenificarlo, para adoctrinamiento de las muchedumbres. Volvemos pues a encontrarnos a los antifascistas de extrema izquierda como fenomenales guardianes del statu quo, como eficaces paladines del gran capital.

10 comentarios:

  1. El antifascismo es puro "hooliganismo". Los descontentos con el sistema caen víctimas de éste ya que se ha propiciado en su ambiente el vivir al día, el consumo de drogas, el ser carne de cañón, la infantería del "progreso-buenrollismo" y así se ven ellos, buscando algo contra que luchar para desfogarse de tanta rabia y miseria, no creen en el intelectualismo pues todo, o lo poco, que han conocido de él (escuela-media-librerias)es pura basura así que no, no leen libros. Prefieren drogarse hasta olvidar toda esta mierda y poder, por unos instantes creer que hay algo mejor (otro mundo, otra vida, otro yo) fuera de toda la mediocridad diaria. Ellos se percatan de que el hombre actual ha sido reducido a mero componente de una maquinaria espantosa que lo esclaviza y humilla, pero les falta la visión de conjunto, por falta de libros (por que no leen, ni confían en la lectura) y por exceso de desinformación e intoxicación. Óbviamente el sistema es el más interesado en promover el consumo de drogas alienantes y excitantes entre tales sujetos. Pero no dejan de ser sujetos descontentos que creen luchar por la justicia para con su comunidad. Sólo que en su pasión, en su furor ciego casi dessesperado, han sido engañados y manipulados por los hábiles tramperos que mantienen esta hipnosis colectiva en marcha.

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    1. Ni que lo digas... ni recuerdo la cantidad de veces que he dejado con el culo al aire a supuestos marxistas contestándoles con frases y conclusiones famosas de Marx de las que ellos no tenían ni idea(la mayoría no han leído "El capital" en su vida)

      El antifascista (antifa)oficial es de tendencia anarquista (a pesar de no haber leído a Bakunin en su vida)

      El anarquismo actual es una ideología que, al igual que pasó con el fenómeno skinhead, no tiene nada que ver con la ideologia primigenia a la que supuestamente representan.


      ¿De donde bebe el antifascismo actual ? principalmente de Marcuse, y en su parte derechona liberal, de Ayn Rand.


      Esos descontentos que citas , realmente no quieren cambiar nada ni saben cómo, son los niños mimados frustrados del capitalismo que dicen combatirlo con posturas y actitudes totalmente asimilables y favorables para el sistema que dicen combatir.

      El antifascismo de derechas(liberal, democristiano etc) critica al fascismo por ser una ideología de corte socialista que pone en peligro"la libertad"(de joder al trabajador y no cumplir con hacienda y el estado)


      El fenómeno 15-M fue un interesante escaparate para comprobar cómo anda el"antifascismo" actual.


      Equilibrio, cohesión, valores elevados, tenacidad,fidelidad, esfuerzo, perfección, diferencia, superioridad de valores frente a contravalores, todo ello es fascista para el antifascista(sobre todo de izquierdas)

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  2. Hay que decir algo muy importante: la policía jamás reprime a los antifascistas. Nunca. Y si llega a ocurrir que detienen a uno de ellos, enseguida se dice que en las fuerzas policiales, en los servicios secretos y en las Fuerzas Armadas, hay fachas. Lo mismo dicen de la Justicia si condenan a una de estas lacras. Es una paradoja, un dilema para el servidor público: si no obra, no está cumpliendo con su deber de funcionario de Estado; pero si detiene al violento antifa, es un fascista. Es complicada la situación.
    En Buenos Aires solía haber este tipo de gente hace algún tiempo pero acá es cosa de tribus urbanas y de grupitos aislados. Allá veo que es una cultura de masas ser antifa. Esto viene a colación de que en un barrio muy populoso de mi ciudad he visto a un Sharp, uno de los pocos que son, digo que lo he visto con un hombre de color que vende joyas. Lo que me molesta es la actuación y la exageración. Ese chico quizás no cruce palabra con otro argentino pero el tipo se quiere hacer ver con el inmigrante. Es la xenofilia de la cual ustedes tanto hablan y con razón. Yo hablo con todo tipo de gente sin importar sus ideas o su origen. Pero no lo hago en pose. Me molesta el teatro. Allá debe haber varios de estos okupas que a ustedes, si van a preguntarle algo por la calle, seguro los ignoran. Ahora, si voy yo con mi acento sudaca, a pesar de ser blanco, al verme con barba crecida y pelo largo, de seguro me invita a tomar cerveza y a tomar drogas. Es una gran hipocresía.
    Uno no puede ignorar a sus paisanos. Tanto hablan estos de la otredad y la solidaridad y resulta ser que se cagan en sus vecinos. Me imagino que uno de ustedes, españoles clásicos, por estas cosas de la vida, necesita un poco de azúcar para tomar un té a la noche (supongamos que no hay negocios abiertos a esa hora). Entonces sale uno de ustedes en busca de azuquita, toca timbre en la casa de al lado, suponiendo que hay un vecino amable, y justo aparece un vago que les hace el vacío y los manda a freír churros. Ahora, cualquier inmigrante se puede alojar en la casa tomada, o no, del sharpero. ¿Por qué es tan hipócrita esta gente? Si uno es solidario, caritativo, generoso, lo es con todos. Para serlo solo con algunos o se es egoísta o se es bueno con el paisano. Pero ser solamente bueno con el extranjero denota un trastorno grave de la personalidad. Un abrazo a todos.

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  3. Para el guarro, todo el que no sienta alergia por el agua corriente y el jabon es un "facha". Los calzoncillos limpios, para ellos son una muestra de la degeneracion burguesa.

    Su pensamiento es muy profundo y elaborado, son anticapitalistas, antisistema, antical, antiadherentes.... Lo importante es tener mas mierda en el cerebro que un gitano en el culo.

    Su estetica es de una elegancia sin par; camisetas sucias y desgarradas, pantalon pitillo, y peinado estilo arapahoe. En las diversas capas de roña, suele crecer un rico ecosistema de piojos, e incluso ratas.

    Su forma de actuar consiste en insultar, amenazar, apalear, destrozar y ensuciar en nombre de la tolerancia, la paz, la democracia y el socialismo. Asi como huir de antros fascistas tales como escuelas y bibliotecas.

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  4. me gustaría leer un articulo de la otra cara de la moneda,el ANTICOMUNISMO como frente popular contra los derechos de "los pobres" que reclaman algo mas que un trozo de pan y un vaso de agua para vivir...


    Muy interesante el articulo,

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  5. El antifascismo es la unión de la civilización contra la barbarie nazifascista.
    Gracias al antifascismo Europa no es Alemania.
    Los antifas de izquierda hacen un trabajo util que denuncian el ascenso del fascismo, racismo y la xenofobia. Por esos los criticais.

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    1. Gracias a los antifas ni nos parecemos a la URSS.

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    2. "El Antifascismo es la paz entre clases"


      Y te recuerdo que lo primero que se hizo en la URSS fue acabar con los extranjeros al igual que hicieron los Maoistas en China que es el país mas eugenesico y racista del planeta después de Israel!


      Por el Socialismo y la Eugenesia !



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    3. El problema Aristócrata, es que el Comunismo "blanco" occidental, poco o nada tiene que ver con el Comunismo Racista de los No blancos. Nuestra raza vive y actua acomplejada, ya sea bajo el manto de la derecha o izquierda. No es cuestion de ideologias, sino de raza. Nuestro pueblo se ha vuelto cobarde y por tanto actua como tal.

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  6. Hola! soy anarquista anticomunista, antipunki y antiguarro. Me molesta tener que decir anti, y no de mostrar o luchar simplemente por lo que quiero.
    Soy de naturaleza antiautoritaria, de ahi que abrazase las ideas acratas, me niego a vivir bajo un regimen que castre mi capacidad como ser humano para desarrollar todas mis facultades.
    He estudiado el nacionalsocialismo y he de reconocer que hay analisis positivos para mi, pero en su conjunto no lo veo. Casi lo respeto más que al comunismo, lo veo más sincero, te puede gustar o no, pero es más sincero.
    Soy militante de organizaciones anarquistas desde hace casi 20 años, soy de familia humilde, sin estudios academicos, pero con afán de saber y servicio para crear una sociedad justa e igulitaria, el autodidactismo alumbra mi vida.
    Tengo amigos en todas las ideologias (nunca descerebrados/as), me mantengo firme en mi forma de ser y estar en el mundo, me ha costado lo mio, por fin lo tengo claro, no importan las razas, ni las ideologias, lo que importa es crear una sociedad que permita la prosperidad y el desarrollo de todos los seres de este planeta. Para ello tendremos que luchar por supuesto, pero, nunca entre nosotros porfavor. Solo existen dos bandos, los explotados y los explotadores ¿hasta cuando?
    Hagamos una revolución interior para seguidamente hacerla exterior, nos guste o no somos un producto del sistema, sin querer reproducimos patrones sistematicos que se alejan mucho de lo que decimos o pretendemos ser. Algunos/as nos hemos creado nuestro propio criterio a base de preguntarnos los porque y paraques de la vida, hemos visto el engaño y nos cargamos de razones con nuestra rabia, la ira nos cegará y lo pagaremos entre nosotros/as.
    Esto no es un analisis hipioso de la vida, sin lucha no hay victoria, lo que digo es que veamos claro quien es nuestro enemigo, no son las razas, son las castas dominantes, da igual blancos, negros o amarillos, me da igual su color, el que tenga que caer caerá, pero no apuntando a su raza o etnia.
    Ya se que alguien me contestará que la casta puesde cambiar o incluso algún día ser parte de ella y la raza es la que es y no varía. Pienso que eso es lo que se cree cuando se siente una supremacia que viene de una defensa al sentirse inferior, que nadie nos haga sentirnos inferiores porque no tienen ese poder, se lo das tú, todos/as tenemos las mismas capacidades para desarrollar desde pequeños, dependemos en menor medida de la carga genetica y en mayor de los caracteres adquiridos que moldearan nuestro cerebro haciendonos sentir una cosa u otra en base a nuestras experiencias aún cuando ni siquiera aviamos aprendido a hablar. Se dice que hasta los 4 años el desarrollo emocional es crucial para saber como vas a sentir en el futuro, son los prmeros patrones que se crean en el cerebro que determinará como tu cerebro segregará mediante las amigdalas la quimica correspondiente que te hará sentir esto o lo otro. Dicen los neurocientificos, que estos patrones se pueden cambiar a conciencia, se puede reformatear el cerebro uno mismo, somos lo cremos que somos.

    La anarquia es la más alta expresión del orden sin autoridad.

    Muchas gracias por el blog, me encanta Nitzsche.
    Os recomiendo la lectura (sino lo conoceis ya) del libro el Apoyo Mutuo de Kropotkin.

    Salud y Acracia!

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