sábado, 19 de abril de 2014

Imperativos de la transversalidad y situación real casi en cada uno de los foros

  
En cualquier grupo que pretenda hacer avances en el camino de la transversalidad han de darse los siguientes hechos: 1) la opinión de que el binomio derecha/izquierda está desgastado ha de ser común; 2) ha de estar extendida la experiencia de la veracidad de la afirmación de Alain de Benoist acerca de que la auto y la hetero-asignación de alguien como perteneciente a la derecha o a la izquierda nos dice muy poco sobre sus opiniones y posicionamientos alrededor de un sinfín de cuestiones relevantes; 3) es frecuente el que los participantes habituales se encuentren, siquiera, en la primera etapa de la convergencia de paradigmas, situación en la que la ideología de cada uno empieza a consistir en una serie de ideologemas aún mayoritariamente procedentes de una de las dos familias ideológicas al uso, derecha o izquierda, pero con la incorporación de algunos otros ideologemas tradicionalmente atribuidos al paradigma que no se tiene como propio; 4) determinados elementos conspicuos del grupo han llegado a la segunda fase de convergencia de paradigmas, consistente en tener una ideología personal con equilibrio de ideologemas propios tanto de lo que se conoce como derecha, como de lo que se conoce como izquierda, incluso algunos difícilmente atribuibles a cualquiera de estas dos familias ideológicas y, que a su vez, tal conjunción ideológica no siempre tenga los inequívocos rasgos del eclecticismo oportunista o de la volubilidad ideológica, es decir, la espesura de un magma viscoso, amorfo, escasamente estructurado.
   
¡Pero no! La situación real casi en cada grupo consiste en: 1) aborrecibles derechas y abominables izquierdas sólidamente posicionadas; 2) pocos puentes, por no decir ninguno, tendidos entre ambos paradigmas; 3) escasa transversalidad y, lo que es aún peor, 4) prácticamente nula voluntad de transversalidad, o bien, 5) nulo conocimiento del camino por el que se debe avanzar en la transversalidad; de ahí 6) la escasa atención prestada en el grupo a ese conjunto de asuntos en el que las aproximaciones e incluso las coincidencias son más probables, los llamados temas transversales (ecología y, más aún, decrecimiento inducido, globalización, nueva clase tecnocrática oligárquica mundialista, crisis del estado-nación, unificación de Europa, etcétera). Y mucho cuidado: que un tema sea transversal no implica que todos los individuos, de derecha o de izquierda, compartan el mismo criterio sobre él, sino que estos distintos criterios que se pueden tener sobre cada tema pueden ser compartidos indistintamente por gente de derecha o de izquierda, generalmente con los correspondientes matices. 
   
La conclusión necesaria de esta situación real frente a los imperativos de la transversalidad es el fracaso absoluto tanto en la demostración de la inactualidad creciente del binomio derecha/izquierda, como en la convergencia de paradigmas, para alegría de los que se benefician de la creencia masiva en la actualidad de este binomio, hoy devenido cortina de humo con la que ocultar la verdadera línea divisoria: los partidarios de la aculturación y homogeneización del mundo y los que se oponen a semejante pretensión.